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EL OJO BREVE Carlos
Arias
Por Abraham CruzvillegasEntre Estudio y Galeria.
41 Poniente y 23 Sur,
Ex Hacienda de La Noria.
Puebla. Pue.
Tel Fax: (2) 2438936
galeria@entre.com.mx
CARLOS
ARIAS VICU‹A (1964) DA UN GIRO A SU OBRA ACERC¡NDOSE
CADA VEZ m·s al terreno movedizo de las especulaciones que separan
al arte de la artesanÌa, al oficio de la mera manualidad, al desenfado
expresivo de la abstracciÛn formalista.
Desde sus ™ltimas series de bordados sobre lienzos, Arias incursiona
ahora en el uso de pompones que une con silicÛn, componiendo vol™menes
autÛnomos y relieves sobre telas, TambiÈn ha realizado piezas
con hilos que semejan acumulaciones de estopa y brocados met·licos reticulares
y brillantes. Sin abandonar un ·nimo pictÛrico, su proyecto se
permea de nuevos aires que implican un reconocimiento de su propio discurso,
confrontado con los lenguajes bidimensionales tradicionales y la marejada de
manifestaciones "conceptuales" de los ™ltimos aÒos.
Tampoco es ajeno -- ni ingenuo - al devenir del arte contempor·neo ni
a sus convenciones.
En tanto que sus obras anteriores implican la ardua faena de hilvanar componiendo
figuras, casi toda su producciÛn reciente est· disociada de formas
reconocibles, y las obras que son figurativas resultan menos interesantes.
Por el contrario, las piezas abstractas acuden a vocabularios que refieren
a la naturaleza de los materiales y sus valores t·ctiles, a la composiciÛn
(a veces geomÈtrica, a veces casual) o de plano a la experimentaciÛn
durante el proceso de cada una. generando distintas aproximaciones a texturas.
colores y sensaciones.
De entrada ya las "pinturas" bordadas implicaban un distanciamiento
del mainstream. Apuntando hacia la pr·ctica de un saber manual, vinculado
-por un lado con pr·cticas artesanales decorativas (manteles, servilletas
y carpetas) que significan un desapego en relaciÛn con las pr·cticas
actuales del arte (efimeras, hiperteorizantes, pictoricistas-tautolÛgicas,
performativas o in situ): un paso "hacia atr·s". Por otro
lado, ya habÌa en esas labores un encuentro relajado y grato con dichas
habilidades fabriles como actividades propias de mujeres, en una caracterizaciÛn
que opera todavÌa en algunos contextos, m·s all· de las
gestas feministas y de las buenas voluntades. En esta polaridad de gÈnero,
construida culturalmente, se puede suscitar una interpretaciÛn abierta
de su obra. Sin establecer un vÌnculo mecanicista con la artista alemana
Eva Hesse, podrÌamos retomar ciertas analogÌas, invirtiÈndolas,
retorciÈndolas caprichosamente.
Hesse, pintora figurativa expresionista a principios de los aÒos 60,
trocÛ
su obra de manera radical, dialogando crÌticamente con la producciÛn
minimalista y conceptual de la Època, trayendo a colaciÛn un
aspecto sensual -t·ctil- frente a la frialdad intelectual de sus colegas.
Sus esculturas de materiales inestables referÌan a la multiplicidad
geomÈtrica, al tiempo que llevaban a la hedonizaciÛn del objeto
artÌstico subrayando la percepciÛn sensorial del mismo. Binomios
comunes en Hesse y Arias son lo tÈcnico contra lo natural, lo suave
contra lo rÌgido, lo org·nico contra lo inorg·nico, el
cÌrculo contra el rect·ngulo. Lo mÌtico y lo racional
juntos.
Del sensualismo perceptual en la obra de Carlos Arias se desprende otra lectura,
asociada a la perversiÛn de la idea del trabajo; m·s que en la
interpretaciÛn abierta por parte del p™blico, en el proceso mismo
de las obras se encuentran momentos de obsesiva compulsiÛn laboriosa;
en ella el trabajo pierde la nociÛn del tiempo, semejante tambiÈn
a la obra de la sesentera Yayoi Kusama. Pero en ese enajenante labrado se halla
el placer que libera, que expresa y que comunica. Catarsis, si se quiere, pero
voluptuosa. Herbert Marcuse, autor obligado para la generaciÛn de Eva
Hesse, afirmaba en el prefacio de 1966 para Eros y CivilizaciÛn: "Sexualidad
polimorfa es el tÈrmino que he usado para indicar que la nueva direcciÛn
del progreso podrÌa depender completamente de la oportunidad de activar
las necesidades biolÛgicas y org·nicas reprimidas: hacer del
cuerpo humano un instrumento de placer m·s que de trabajo".
Cubo Penetrado (2001) es una pieza emblem·tica de la muestra de Carlos
Arias; abunda en la geometrÌa esquem·tica de la escultura tardo-moderna
(o posmoderna), al tiempo que se regodea en la plÈtora parasitaria de
numerosos tumores, cachondos y repulsivos, que se desbordan de acuerdo con
la fuerza gravitatoria de su azar. El titulo reitera sobre su erotismo decididamente
genital.
Junto a sus sÌmiles elaborados con pompones, la desnudez reticular de
Trama dorada (2001) acude a la descomposiciÛn (en todos los sentidos)
de la planitud cartesiana de la pintura, emparent·ndose con los artistas
de la antiforma (Morris, Saret, Le Va). Un tejido de hilos dorados pende del
muro en voluptuosos vaivenes trenzados en una autocomplacencia cuasi onanista.
Todo sucede al mismo tiempo; las obras son a un tiempo pinturas, ornamentos,
fetiches, muebles, ventanas, talismanes. Im·genes.
Comentarios: enemistad@yahoo.com
REFORMA, miÈrcoles 16 de mayo del 2001 |